hace la guerra, la noche el amor. En Buenos Aires casi todo ya ha pasado de generación en degeneración. En Buenos Aires llega un punto en que ya nada vale nada y todo vale nada. En Buenos Aires nos acechan los fantasmas del pasado y cada tango es una confesión. En Buenos Aires falta guita pero sobran corazones condenados a latir. En Buenos Aires amanezco, resucito,
me defiendo a gritos, quiero ser feliz.
